Soy el qué, el cómo, el dónde y el cuando; el porque es así de simple PORQUE PUEDO
Los momentos más oscuros de nuestras vidas no deben ser ni enterrados ni olvidados; más bien son un recuerdo que debe permanecer para servir de inspiración y recordarnos la fortaleza del espíritu humano y nuestra capacidad para soportar lo intolerable

26/3/07

Oscuridad


Buenos días

Situación: domingo, 16:00, después de una comida en casa de la suegra, sol reluciente en el cielo despejado y una suave brisa con ligeras ráfagas dirección nord-este.

Al llegar a casa, la novia se tumba en el sofá y me invita a echar una siesta, una rara fuerza arrastraba mi culo hacia el sofá, la parte eléctrica de este me llamaba de una manera inusual, el color chocolate del chess long (o como se escriba) brillaba de una manera sorprendente. Con un gran esfuerzo conseguí llegar hasta el pasillo y deshacerme de la fuerza que me atraía como un imán hasta los mullidos cojines.

Atravesé el pasillo hacia el lavabo y al pasar por la habitación una luz me cegó, era la flaca, estaba apoyada en una silla, radiante e hinchada, con los cuernos mirando al cielo y el sillín apuntando hacia delante.

Entre en la habitación, me enfunde mi armadura de caballero del zodiaco (el mono y el maillot) la cual me iba a proteger de los duros golpes de morfeo, cogí la espada luminosa (mi flaca mendiz) con la cual iba a desafiar a las oscuras fuerzas del comedor, me coloqué el aparato de ultrasonido (el mp3) el cual iba a mantener ocupados mis oídos para no oír el canto embriagador de los cojines, me enfunde mi pantalla protectora (las Spiuk) la cual iba a iluminar mi camino mientras atravesaba la espesa oscuridad, y conseguí llegar a la puerta de la calle cerrándola y dejando atrás a la tentación.

El resultado de todo esto, fue una salidita en bici de una horita, con un ligero viento en contra el 60% del recorrido. Una de esas salidas que curten la mente y las piernas. Uno de esos días que cuando llegas a casa estas a gusto contigo mismo y te sientes “realizado”. Cambiar una gustosa y tranquilita siesta por una horita de sufrimiento no es muy normal en mi, pero poquito a poco habrá que irse acostumbrando. Me sentó de maravilla!

Hoy lunes, después de salir a las 19:30 de trabajar y tener que ir a comprar, he salido a correr un ratico. Eran ya las 21:00 y no me lo he pensado dos veces, igual que ayer, sin pensar siquiera en no hacerlo, me he puesto las mallas y a correr. 30 minutillos que vienen bien, tanto para descargar las piernas de ayer como para coger kilómetros.

Poquito a poco, la mente se despeja, se que costará, pero conseguiré acostumbrarme a esto y a conseguir sufrir como buen triatleta (o pollo triatleta).

Un saludo ^_^

3 comentarios:

TRI-CAS dijo...

Hola Carlos!!!
Me ha gustado mucho tu resumen del domingo, genial!!!
Y veo que tu mentalidad ya es la de un sufridor !!! Muy bien!!!
Confirmame que vienes el domingo y si suben algunos colegas.
Si vienes con la novia mejor asi estara con la mia, y ya te he apuntado en la lista de la comida pero dime seguro cuantos soys!!!!
Un abrazo!!!

miquel dijo...

Buenas tri-pollo.
Confieso que asi me siento en la casi todas las tris.
Una cosilla... espero que te diviertas (sufriendo o no) con los entrenos ya que sino no se como vas a poder resistir temporada tras temporada.

Un saludo.

pd: espero que no te importe que enlace tu blog.

Talín dijo...

El cabrito al horno, el par de copitas de vino y una tremenda galbana pudieron conmigo el domingo.